En el marco de los compromisos asumidos por
Bolivia para garantizar una educación inclusiva y equitativa, destaca la
importancia de incorporar la educación integral en sexualidad (EIS) en el
currículo educativo del sistema educativo plurinacional. La EIS representa una
herramienta fundamental para promover la igualdad de género y una vida plena en
la niñez, la adolescencia y juventudes.
En 2023, el Ministerio de
Educación implementó un currículo educativo con contenidos actualizados, entre
los cuales se encuentra la EIS. A pesar de que muchos grupos conservadores han
mostrado resistencia a su implementación, lo cierto es que la EIS se enmarca y
relaciona con un amplio universo de derechos fundamentales reconocidos en
distintos instrumentos nacionales e internacionales de derechos humanos, entre
ellos, la Ley de Juventudes, el Código Niño, Niña y Adolescente, y la Ley
Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, en el
ámbito nacional.
Según la investigación Educar
para liberar. Diagnóstico participativo sobre Educación Sexual Integral,
realizada por la campaña Actúa, detén la violencia en 2023, la EIS es una
respuesta a un conjunto de problemáticas que afectan, particularmente, a la
niñez y juventud, y, entre ellas, a las mujeres.
De acuerdo con datos recogidos por dicha
investigación, la
tasa de natalidad en mujeres de entre 15 y 19 años en Bolivia es de 116 por
cada 1.000, mientras que el promedio en América Latina y el Caribe es de 75 por
cada mil mujeres.
La gestión 2023, la Fiscalía
General del Estado reportó más de 11 mil agresiones sexuales contra mujeres,
niños, niñas y adolescentes. Mientras, el Ministerio de Salud reportó en el
mismo año 294 procedimientos de interrupciones legales de embarazo (ILE) por
violencia sexual entre mujeres de hasta 49 años.
Asimismo, en
Bolivia, 7 de cada 10 personas de la comunidad LGTBIQ+ han sufrido algún tipo
de agresión psicológica o física, y 24 de cada 100 han experimentado alguna
forma de discriminación.
En el ámbito escolar, 4
de cada 10 estudiantes sufren bullying. De ese grupo, un 14% no expresa
ningún reclamo. Este es el grupo de niñas, niños y adolescentes que sufren en
silencio y corren el riesgo de atravesar episodios de depresión, suicidio y
autolesiones.
Por lo anteriormente
señalado, es urgente reconstruir los imaginarios que
perpetúan las desigualdades y violencias, así como garantizar el acceso a la
información y servicios que promuevan el goce pleno de los derechos humanos. El
sistema educativo desempeña un papel fundamental en este proceso, ya que
constituye el espacio más propicio para remover patrones socioculturales
arraigados en la sociedad y generar transformaciones tendientes a combatir la
discriminación y distintas formas de violencia contra niños, niñas y adolescentes.